Milagro Quevedo

La cultura Milagro-Quevedo se asentó en la cuenca fluvial que va desde el golfo de Guayaquil hasta la zona de Santo Domingo, en donde se encuentran las principales vías de comunicación entre Sierra y Costa. Mantuvieron un modelo de organización social rígido por medio de cacicazgos que controlaban el comercio y las rutas de comunicación e intercambio, además de los centros ceremoniales.

Su territorio se destacó como un gran centro agrícola, probablemente uno de los más grandes de la costa Pacífica de Sudamérica. Transformaron el terreno mediante el traslado de miles de metros cúbicos de tierra para poder sembrar con la técnica de camellones, la cual consiste en elevaciones de tierra con zanjas en el medio con el fin de obtener abonos orgánicos, proteger el terreno de inundaciones y evitar la quema y tala del campo para el sembrío.

Su trabajo en cerámica se distingue por técnicas como el pastillaje, decoración con incisiones y puntos, y el uso de pintura negativa. Milagro-Quevedo se destacó por su trabajo en orfebrería y metalurgia, gracias al uso de oro y cobre que obtenían por medio del comercio y el intercambio. Entre los hallazgos arqueológicos de esta cultura abundan las hachas, piezas hechas en cobre que según los cronistas servían como una especie de moneda para intercambiar bienes especiales. Este tipo de objetos también ha sido encontrado como ofrendas en sitios sagrados y tumbas.