Chorrera

La cultura Chorrera ocupó la zona de la actual provincia de Santa Elena, en la parte baja de la cuenca del río Guayas, y la ribera oriental del río Babahoyo, en la provincia de Los Ríos. Algunas comunidades también se extendieron hacia las provincias de Manabí y Esmeraldas. La Chorrera es la cultura con mayor dispersión en el territorio ecuatoriano, asentándose tanto a las orillas del océano como en cordillera litoral, e incluso en ciertos valles de la Sierra ecuatoriana. Su expansión es una muestra de su versatilidad y técnica para habitar y utilizar distintos espacios, intercambiar productos y movilizarse en las distintas zonas.

Esta cultura desarrolló avances importantes en la agricultura, como el sistema de cultivo de roza y el de las albarradas. También consolidó prestigiosos centros de culto, los cuales convocaban a numerosos fieles a través de rituales, formando amplias alianzas intracomunales. Esto provocó una intensificación en el intercambio a larga distancia, tanto marítimo como terrestre, de materiales exóticos.

Chorrera abrió horizontes en la práctica alfarera, separándose de lo meramente utilitario con obras de representaciones o imitaciones de la naturaleza, así como con el descubrimiento de nuevas técnicas. Representaron en su trabajo aves, peces, conchas marinas, frutos y vegetales. Se destacaron en la manufactura de botellas silbato. Sus figurinas humanas son huecas y en muchos casos elaboradas a partir de moldes. Su trabajo en cerámica se caracterizó por la cuidadosa atención al detalle y por el acabado de las piezas. Sus técnicas decorativas incluyen policromía, pintura iridiscente, pintura negativa, inciso y grabado de motivos simbólicos.