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Cultura Napo

Los Omaguas o Napo vivieron entre el 1200 y el 1600 N.E.. a lo largo de las riberas del río Napo y sus principales ríos afluentes.

Existen evidencias de esta cultura en las selvas amazónicas de Ecuador, Perú y Brasil.

Dentro y fuera de sus viviendas, localizadas sobre elevaciones cercanas al río, construidas con hojas de palma y de forma redonda, transcurría buena parte de su vida cotidiana.

Allí, preparaban sus alimentos y tejían canastas para la recolección de frutos silvestres o trampas de río con diferentes fibras vegetales.

Se han hallado volantes de huso o fusayolas en los sitios investigados, éstas seguramente fueron empleadas para hilar.

Elaboraron vasijas de color crema, bastante pesadas y decoradas con figuras humanas y con representaciones negras, rojas y blancas de los animales que adoraban como el jaguar y la anaconda.

Emplearon vasijas de gran tamaño para depositar la chicha elaborada a base de yuca y utilizaban hojas grandes para compartir los alimentos.

La pesca de tambaquí, pirarucú, pirañas y anguilas, así como la caza de aves, monos, armadillos y lagartos constituyeron la base de su dieta alimenticia.

Durante el ritual, los participantes cantaban y bailaban mientras que el chamán consumía yagé, bebida sagrada y preparada a base de ayahuasca con la que realizaba vuelos espirituales y se transformaba en jaguar o anaconda, tomando el poder de estos animales para ayudar a su comunidad.

Los Napo enterraron a sus muertos de manera particular. Cuando una persona moría, dejaban el cuerpo expuesto a la intemperie para que sus partes blandas fueran devoradas por los animales. Luego recogían los huesos, los pintaban y los depositaban en urnas funerarias ricamente decoradas.

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